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Seguros

Cómo funciona de verdad el seguro de valores

Los límites de responsabilidad de los transportistas son minúsculos frente al valor del oro. El seguro de valores cubre ese hueco, si entiende qué cubre y qué le exige.

3 min de lecturaPor Riesgos y cumplimiento
Portacontenedores entrando en un puerto de fiordo

Los convenios internacionales que regulan el transporte por carretera, aire y mar limitan todos la responsabilidad del transportista, normalmente por peso. Para la carga corriente es razonable. Para el oro carece casi de sentido: un límite calculado por kilogramo podría cubrir el valor de unos pocos gramos del metal que va en la caja. Quien mueve lingotes sin un seguro propio está, en la práctica, autoasegurado.

Qué es la cobertura de valores

El seguro de valores (specie) es un ramo especializado para bienes portátiles de alto valor: lingotes, monedas, billetes, piedras preciosas. Se suscribe sobre todo en el mercado de Londres y suele cubrir todo riesgo de pérdida o daño material, en custodia y en tránsito, hasta un valor acordado.

Las condiciones que importan

  • Métodos aprobados: la cobertura suele aplicarse solo cuando el metal viaja con transportistas aprobados, en vehículos aprobados y con la tripulación acordada.
  • Límites por medio de transporte: las pólizas limitan el valor en un mismo vehículo, avión o cámara, lo que determina cómo se dividen los envíos grandes.
  • Documentación: las reclamaciones dependen de demostrar qué contenía el envío y cuándo se verificó por última vez, de nuevo la cadena de custodia.
  • Exclusiones: la guerra, los riesgos nucleares, el incumplimiento de sanciones y ciertos tipos de fraude suelen estar excluidos o tener sublímites.

¿Quién es el asegurado y quién cobra?

Cuando un custodio contrata el seguro, el tomador suele ser el custodio. Lo que le importa a usted es figurar como beneficiario de la indemnización por sus lingotes, para que un siniestro se pague en su favor y no a los fondos generales del custodio. Pida un certificado de seguro que le nombre y detalle lo que está cubierto.

Lea el certificado, no el folleto. Indica la aseguradora, la póliza, el periodo, el límite y la franquicia.

Valoración

La mayoría de las pólizas de valores indemnizan por el valor de reposición: el coste de comprar metal equivalente en la fecha de la pérdida, hasta el valor asegurado. Si el precio del oro ha subido mucho desde que se fijó su cobertura, puede que su valor asegurado ya no sea suficiente. Revíselo siempre que sus activos o el precio cambien de forma significativa.

Nuestro contrato de custodia estándar incluye cobertura por el valor de reposición total, y emitimos un certificado de seguro que designa a cada cliente como beneficiario de sus lingotes. Los clientes que prefieran contratar su propia cobertura pueden hacerlo; les pedimos una prueba de la póliza y una renuncia a la subrogación.

Exclusiones habituales

Las pólizas de valores son amplias, pero ninguna lo cubre todo. Las exclusiones suelen ser estándar en el mercado y conviene conocerlas de antemano, porque condicionan cómo debe planificarse un envío, no solo lo que ocurre tras una pérdida.

  • Pérdidas derivadas de la guerra, de riesgos nucleares y de ciertos hechos relacionados con sanciones.
  • Envíos que se desvían de la ruta o de las medidas de seguridad acordadas sin el consentimiento de la aseguradora.
  • Faltantes inexplicables descubiertos solo en un inventario posterior, sin pruebas de cuándo se produjeron.
  • Pérdidas causadas por un acto deliberado del propio asegurado o por un embalaje inadecuado.

El tercer punto es otro motivo por el que importan los inventarios. Una pérdida que puede vincularse a una entrega concreta suele ser fácil de reclamar; un faltante que aparece meses después sin rastro puede ser mucho más difícil.

Límites por medio de transporte

La mayoría de las pólizas limitan cuánto puede viajar en un mismo vehículo, avión o buque, y cuánto puede estar a la vez en un mismo lugar. Por eso los grandes movimientos suelen repartirse en varios vuelos o vehículos, no solo por seguridad operativa sino para respetar esos límites. Cuando planificamos un envío, comprobamos primero los límites y diseñamos el movimiento en función de ellos, para que el cliente nunca descubra a posteriori un hueco sin asegurar.

Presentar una reclamación

Los siniestros se liquidan con pruebas: la carta de porte, los registros de precintos, los informes de estado de cada entrega y la lista de lingotes. Un envío bien documentado convierte una reclamación en un trámite administrativo. Si contrata su propio seguro en lugar de usar el nuestro, asegúrese de que su aseguradora sepa de antemano quién transportará el metal y cómo, y pida confirmación por escrito de que nuestros procedimientos cumplen sus condiciones.

Este artículo es información general, no asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión. Consulte su situación con un asesor cualificado.